8 feb. 2009

La lección del asfalto



Dicen que en la vida se aprende a base de palos. Así lo refleja la sabiduría popular, no exenta de certeza en la mayoría de los casos. En un deporte como el ciclismo, en el que la capacidad de sufrimiento se convierte en filosofía de vida, esto es una verdad como un templo. Hasta el año pasado, Igor Antón sólo había saboreado el lado amable de la profesión. El disfrute de una pasión. Pero la caída que sufrió en la pasada Vuelta a Españaleenseñóquenotodo esde color de rosa. El asfalto le dio una dura lección que el vizcaíno ha asimilado con naturalidad y, aunque parezca excesivo, también con cierto agradecimiento. “Todo estoesunaprendizaje, tardeotemprano hay que pasar por ello, algún día vas a tener una lesión. Le hace faltaacualquier corredor para formarse al cien por cien. Hay que saber cómo recuperarse de ellas y empezar de cero, sin precipitarse”, afirma.
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